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Miles de personas en el mundo han recuperado la alegría y el encanto de la vida.

Talleres de Oración y Vida

Padre Ignacio Larrañaga

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¡Amor! Palabra mágica y equívoca

  • noviembre 11, 2017
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¿Qué es el amor? ¿Emoción? ¿Convicción? ¿Concepto? ¿Ideal? ¿Energía? ¿Éxtasis? ¿Impulso? ¿Vibración? Lo que se vive no se define. Tiene mil significados, se viste de mil colores, confunde como un enigma, fascina como una sirena.

Hay quienes piensan que no existe diferencia entre el amor y el odio, y que éste es la otra cara de aquél. Otros dicen que el egoísmo y el amor son una misma energía. Y así es. Sólo cambia el destinatario. Las calles están llenas de cantares, y los cantares están llenos de amor. En nombre del amor se inventan bellas mentiras, en su nombre la muerte se viste de vida y ¡cuántas veces! la vida se viste de muerte.

Sus banderas son una rosa y un corazón. Dicen que su cúspide más alta es el amor de una madre. Pero nos hablan también de las madres posesivas que, parece que aman hasta el paroxismo, cuando en realidad se aman a sí mismas. Todo está lleno de equívocos. Necesitamos poner claridad.

El evangelista Juan comienza por identificar dos palabras: Dios y Amor. Ambas expresiones, para él, son como una estrella y otra estrella: contienen el mismo fuego. Si decimos que Dios es Amor, podemos agregar que donde está el Amor, allí está Dios. Caminando sobre la misma cadena podemos llegar a otra conclusión: donde no hay amor, allí no está Dios, y donde no está Dios, no puede haber amor.

El amor siempre está en tensión porque extiende sus alas sobre dos polos. Comienza por abrirse a su interior. Es la fase implosiva: primero explota para adentro.

Juan, el evangelista del amor, nos dice: “Si Dios nos ha amado de esta manera, nosotros debemos amarnos, unos a otros, de la misma manera. – Si nos amamos de la misma manera, Él mismo habitará en nosotros, y nosotros nos convertiremos en brillantes espejos, y Dios se hará visible para todos los hombres.

Extractado del libro Sube Conmigo de p. Ignacio Larrañaga